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A pesar de las críticas, Christina
Aguilera defiende su nueva imagen
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Christina
Aguilera
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MIAMI (Por Luis
A. Torres).- La cantante estadounidense Christina Aguilera continúa
aguantando impasible el chaparrón de críticas que su
nueva imagen procaz y sensual está provocando entre sus admiradores
que se preguntan qué es lo que busca.
La estrella de 21 años, de padre ecuatoriano y madre irlandesa,
parece no importarle la controversia que ha suscitado su último
disco "Stripped" y especialmente el vídeo "Dirrty",
donde aparece semidesnuda en una especie de orgía.
"He cambiado y a los que no les guste el vídeo, que no
lo vean, así de simple", dijo a la cadena televisiva estadounidense
ABC, en una entrevista en la que dijo sentirse a gusto con su sensualidad.
En contra de los deseos de su discográfica, Aguilera dio el
año pasado un gran cambio de imagen porque, según ella,
no estaba a gusto con la que se tenía de ella, de una "joven
princesa del pop".
Aguilera, en un golpe de timón, tomó el mando de su
vida y apareció de repente con las orejas agujereadas y repletas
de argollas, un diamante incrustado en la barbilla, poca ropa, canciones
provocadoras y vídeos escandalosos.
En la carátula de su disco "Stripped", aparece en
"topless", sólo con sus cabellos tapándole
los pechos y en una reciente portada de la edición estadounidense
de la revista Rolling Stone, desnuda detrás de una guitarra.
Pero ha sido el vídeo "Dirrty" el que más
escándalo ha suscitado y en el que aparece con el rapero Redman,
intercambiando palabras fuertes y gestos sexuales.
A pesar que este vídeo encabezó la lista de éxitos
en la cadena MTV, el primer single del CD, "Dirrty", no
logró lo que se esperaba.
No fue hasta que se promocionó el segundo sencillo, la balada
"Beautiful", que Aguilera volvió a los primeros lugares
del Hot 100 de la revista Billboard, donde permanece desde hace 14
semanas e impulsando, a la vez, las ventas del CD "Stripped".
"Qué ha pasado para que una joven cantante con una voz
estupenda y una carrera ascendente tenga que recurrir a desvestirse
para vender más?", es la pregunta que aparece con frecuencia
entre los críticos musicales de Estados Unidos.
Y la respuesta de Aguilera, una y otra vez, es la misma."Estoy
creciendo y evolucionando".
Se queja, eso sí, de lo que ella llama doble moralidad, al
permitirse que a un hombre adopte en público esas actitudes
de abierta sexualidad y se arme un escándalo cuando es una
mujer la que se atreve a hacerlo.
"Lo que represento ahora es lo que realmente soy y creo que mucha
gente se escandaliza cuando una mujer está de acuerdo con su
propio cuerpo y sexualidad", dijo Aguilera a la cadena ABC.
La joven cantante tuvo una tormentosa niñez, un trauma que
todavía le persigue, como lo da a entender en su canción
"I'm OK".
Su padre, sargento del Ejército de Estados Unidos, tenía
un temperamento violento y, según ella misma ha revelado, maltrataba
a su madre.
La madre, violinista y pianista profesional, tuvo que huir de casa
y llevarse a su hija a otra ciudad norteamericana.
Cuando su padre escuchó la letra de "I'm OK", en
la que la cantante llora recordando su difícil niñez,
le escribió una carta donde reconocía su error con su
familia y le pedía perdón.
Aguilera comenzó su carrera como cantante en el Mickey Mouse
Club, la fábrica de donde han salido estrellas como Britney
Spears y Justin Timberlake.
Los estudios Disney buscaban a una cantante que diera unos tonos altos
y se quedaron encantados con el demo que les envió Aguilera
y a los pocos días la llevaron a Los Angeles para grabar la
banda sonora de la película de dibujos animados "Mulan".
El resultado fue "Reflection" que la catapultó a
la fama e inmediatamente le proporcionó un contrato con RCA
Records.
Vinieron después "Genie in the Bottle" y el disco
que lleva su nombre, para que, en menos de tres años, esta
cantante menuda con una voz extraordinaria vendiera más de
23 millones de discos en el mundo.
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