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Iron Maiden llenó de música
el estadio de Vélez
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Iron
Maiden
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BUENOS AIRES (Télam,
por Luis Digiano).- Iron Maiden inició el domingo, en un multitudinario
y potente concierto frente a unas 30 mil personas en el estadio de
Vélez Sarsfield, la presentación de su último
álbum "Dance of death" (Danza de la muerte).
Por espacio de dos horas y con una escenografía acorde al estilo
de Maiden (una especie de caverna que cambiaba de figuras simbolizando
a la muerte en todo momento), la banda inglesa mostró su vigencia
en casi 30 años de carrera y el permanente romance que comulga
con las huestes metaleras argentinas.
Si bien el motivo del concierto era la presentación de su nuevo
álbum, sólo interpretaron tres composiciones de éste,
que fueron muy bien recibidas por sus seguidores como "Dance
of Death", "No More Lies" y como uno de los bises y
con guitarras acústicas, "Wildest Dreams".
Con esta nueva producción de estudio, los Maiden demuestran
con su sonido que es una banda que avanza, que empuja la música
hacia nuevas fronteras y retoma elementos anteriores transformándolos
en nuevo rock duro.
Pero el plato fuerte de la noche estuvo marcado por los clásicos
que mantuvieron en vilo a los fanáticos como "Run to the
Hills", "Brave New World" (coreada por todo el estadio),
"Iron Maiden", "Sanctuary" y "The Mercenary",
entre otras.
Aunque la fiesta no podía ser completa sin la interpretación
de su "caballito de batalla" por excelencia, "The Number
of the Beast" (El número de la bestia), que fue acompañado
por la presencia en el escenario del séptimo Maiden, "Eddie
Hunter", un muñeco de más de tres metros disfrazado
de parca que quería llevarse a los músicos.
Un despliegue escénico del vocalista Bruce Dickinson, admirable,
no sólo por el potencial de su voz (uno de los mejores vocalistas
del género), sino también por la sapiencia con que manejó
al público y sus constantes correrías por el escenario.
Junto a Dickinson, no se quedan atrás los otros integrantes
del combo metalero como Dave Murray, Adrian Smith y Janick Gers en
guitarras, Steve Harris en bajo y Nicko McBrain en batería,
quien asumió en el nuevo álbum, un mayor protagonismo
en la composición.
Cuando parecía que todo había terminado, las luces volvieron
a encenderse, "La Doncella de Hierro", volvió al
escenario y "Powerslave", otro clásico vibró
y los fanáticos agradecidos, despidieron a sus ídolos
que aunque pasen los años siguen tan vigentes y potentes como
al principio promediando los '70.
Iron Maiden pasó nuevamente por Argentina con toda su fuerza
y experiencia a cuesta, erguida en cada uno de sus temas y demostrando
una vez más que más allá de las modas del ñu
metal, el rock duro vive en la propuesta de esta agrupación
que como el whisky, cuanto más añejo, mejor.
Previamente estuvieron sobre el escenario, las agrupaciones locales
Horcas (primero) y O'Connor, liderada por el ex Hermética,
Claudio O'Connor (después), mostrando lo suyo y también
vivados por el público, aunque el gran momento llegaría
después.
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