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República Cromañón,
una trampa de cemento en el estacionamiento de un hotel
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Un
incendio en República
Cromañón, del barrio porteño
de Once,
dejó el saldo de 175 muertos
y cientos de heridos
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BUENOS AIRES (Télam,
por Felipe Celesia).- "Doy la vida por Callejeros" rezaba
una de las banderas que escaparon del fuego en "República
Cromañón" y que forman parte del folclore apasionado
del rock urbano.
El local está ubicado en el estacionamiento del hotel Central
Park de Once y tras la tragedia, sobre el piso de cemento con varios
centímetros de agua, quedaron centenares de zapatillas, perdidas
por el público en la desesperación por escapar del fuego.
El incendio dejó al descubierto los ductos de ventilación
del hotel y las hilachas calcinadas de la media sombra en donde, según
las primeras versiones, impactó la bengala que inició
la tragedia a poco de comenzar el recital.
Cromagnon es un ambiente de unos 40 por 30 metros, rodeado de un pasillo
con baranda en desnivel al que se accede por una escalera ubicada
en el centro del boliche.
El escenario, dispuesto sobre uno de los laterales, junto a una barra
de tragos, estaba vallado, y sobre él se encontraban los restos
destrozados y calcinados de los instrumentos y los equipos de la banda.
Tras el fuego, quedó una densa nube y un olor acre intenso
-similar al que desprende el plástico cuando se quema- y quedaban
algunas banderas, dos de fanáticos de Ramos Mejía y
una tercera de la localidad de Paso del Rey. Vasos de plástico,
ropa quemada, vidrios y objetos deformes, completaban el cuadro.
Las salidas están ubicadas sobre el lateral que da a la calle
Bartolomé Mitre: cuatro de dimensiones de una puerta estandar
por donde ingresa el público y una quinta de gran tamaño,
de chapa de doble hoja, que funcionaba como salida de emergencia pero
que según testigos directos, estaba cerrada con candado, pero
fue forzada por la gente.
Los administradores del boliche compartían el espacio con la
cochera del hotel pero el fuego no alcanzó los automóviles
de los pasajeros.
Los bomberos de la Policía Federal reunieron elementos para
la pericia y ubicaron los restos embolsados sobre una mesa armada
e iluminada por la policía científica para clasificarlos.
El tizne dejó las paredes y el techo negro y el piso con un
barro oscuro formado por la ceniza, el agua que arrojaron los bomberos
y los restos de plástico que se desprendieron de la media sombra
y paneles de telgopor que acustizaban el salón.
Los bomberos pretendieron allanar las oficinas administrativas de
"República Cromañón", en donde el fiscal
buscaba secuestrar documentación que acreditara responsabilidades
civiles de los dueños del boliche.
Finalmente decidieron dejar el allanamiento en manos de la Comisaría
Séptima con jurisdicción en el lugar.
En las inmediaciones de la Plaza Once, familiares y amigos de los
adolescentes que estaban en el recital, buscaban datos, demandaban
información a los policías y se indignaban ante las
cámaras por la desaprensión de los funcionarios que
permitían funcionar al boliche en malas condiciones.
Una chica que logró sortear el primer el cordón policíal
preguntó deseperada por su hermano, Gastón García,
y no logró más que una dirección para consultar
la lista de los heridos: Mitre y Jean Jaures.
Un periodista se le acercó con una lista de heridos en la que
no figuraba Gastón García.
"Está muerto, mi hermano está muerto", dijo
en el límite de sus emociones y nadie pudo asegurar lo contrario.
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