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Gustavo Cerati: "Ahí vamos!"
Intérprete:
Gustavo Cerati
Álbum: “Ahí vamos!”
Año: 2006
Sello: Sony / BMG
Calificación:    
La salida de "Ahí
vamos!", el nuevo disco de Gustavo Cerati, es una buena noticia
para el rock local, porque significa que la canción ha recuperado
a uno de los más brillantes compositores de la generación
de los '80, con una producción en la que la guitarra vuelve
a ser el instrumento vector de la música del ex Soda Stereo.
Con la idea de recuperar un perfil más rockero y cancionero,
Cerati decidió ampliar su círculo de colaboradores y
al reunirse con Richard Coleman recuperó una dupla que en los
'80 amenazó con ser notable.
Coleman compuso, en "Ahí vamos!", junto a Cerati,
las letras de cuatro canciones -"Uno entre 1000", "Caravana",
"Dios nos libre" y "Jugo de Luna"- y tocó
la guitarra en otro par, pero además integrará la banda
que acompañará al ex Soda Stereo en la presentación
del disco.
"Ahí vamos!" implicó una reunión de
tres de los miembros originales de Fricción, ya que a Cerati
y a Coleman se les unió Fernando Samalea aportando su batería
en varias canciones, rol que ocupará en las presentaciones
del disco.
Además, en el álbum participaron Fernando Nalé
(bajista de la banda solista de Cerati), Leandro Frescó (en
teclados y sintetizadores), Pedro Moscuzza y Emanuel Cauvet (batería).
Las coristas Lucía Gasparini y Paula Zotalis aportaron color
en un disco que fue coproducido por Tweety González y en el
que Cerati convocó a Bolsa González, baterista de Pappo,
a tocar en dos canciones.
El lanzamiento de "Ahí vamos!" fue apoyado con la
difusión de la balada "Crimen", en la que un piano
"lennoniano" aportado por Tweety González le permite
a Cerati saldar cuentas con su ex amor Déborah de Corral.
Así como lo hizo con su ex esposa, la chilena Cecilia Aménabar
en la canción "Karaoke" del disco "Siempre es
hoy", ahora le toca a De Corral pagar las facturas que su ex
amante le pasa en "Crimen".
El disco arranca con "Al fin sucede", una canción
en la que la melodía y la densidad de las guitarras anuncian
el inicio de una nueva era en la carrera de Cerati, y el aire más
pop del mejor aparece con "La excepción".
En esta canción, Cerati propone "hacer la excepción
de estirar la cuerda y que durar sea mejor que arder", casi oponiéndose
al axioma rockero de "arder antes que desvanecerse".
Y la densidad rockera se hace presente en "Uno entre 1000",
primera canción compuesta por la dupla Cerati-Coleman, en la
que el Bolsa González aportó un sonido durísimo
de batería, sorprendiendo a oídos poco acostumbrados
y prejuiciosos.
Y Cerati hace honor a los invitados, cantando entre susurros, eso
de "cuando lo crea oportuno, abrir, abrir un hueco en el futuro,
fundir, fundir un sueño mi sueño con el tuyo",
en un estribillo épico.
En esa canción Coleman coló el arsenal sónico
de su guitarra y comparte las responsabilidades de solear con Cerati.
Y el siniestro funky de "Caravana" merece los cuatro minutos
que dura solo por la frase:" hay que cerrar los ojos para poder
ver, el diablo no es más que un ángel con ansias de
poder".
Amén de cierto sonido que puede emparentarse con los mejores
discos de Soda Stéreo como "Signos", "Canción
Animal" y "Dynamo", Cerati deja aparecer otra influencia,
la de Luis Alberto Spinetta.
Sólo Spinetta y Cerati pueden componer canciones que lleven
títulos como "Un lago en el cielo" o "Jugo de
Luna", y que la primera incluya frases como "sé por
tus marcas cuanto has amado más de lo que prometiste",
mientras Cerati y sus socios entregan una de las mejores canciones
del álbum.
Un párrafo merece la gema pop "Adiós", compuesta
por Cerati y su hijo Benito, de 12 años, cuya letra tuvo un
ida y vuelta entre ambos hasta que frases como "separarse de
la especie por algo superior no es soberbia, es amor. No es soberbia,
es amor, poder decir adiós es crecer".
Y más densidad rockera llega de la mano de "Y Dios nos
libre", -otra letra de autoría compartida con Coleman-
en la que Cerati suena tan sucio como nunca y entrega un solo cargado
de acoples, mientras la canción habla de pecadores que se suben
a "los excesos de este amor y tal vez veamos la revelación.
Dios nos libre de rogar por más".
El deseo ha sido un componente clave de sus canciones y vuelve a ocupar
ese rol en "Otra piel", una preciosura pop, acompañado
de exquisitos arreglos de sintetizadores, el ex Soda canta "me
contengo de amarte, hasta volverte a ver".
Y las guitarras vuelven a aparecer en "Médium", donde
Cerati y Coleman aportan un sonido grandioso de las guitarras, mientras
la letra habla de alguien que "está condenado a errar
de amor en amor".
Y el disco cierra con la última canción compuesta durante
los ensayos "Jugo de Luna", un canción metafísica
a medio tempo, a la que Cerati le agregó voces y letra, cinco
días antes de imprimir los cd's y eso no se nota y embellece
al track.
Adrián Mouján
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